Para construir cualquier tipo de albañilería refractaria en un horno, usando ladrillos, debe seleccionarse cuidadosamente la clase y el tipo de ladrillos que convenga mejor a la operación y el mortero adecuado para asentar los ladrillos. La selección del mortero depende del tipo del ladrillo, de la geometría del horno y del tipo de junta de dilatación que requerirá la construcción.
El mortero tiene que ser compatible con el ladrillo, en composición y funcionamiento, para lograr edificar la macroestructura del horno, partiendo de microestructuras, o ladrillos, que pegados con el mortero adecuado construyen una armadura hermética capaz de resistir las condiciones operativas presentes en el trabajo.
Se fabrican dos tipos de morteros: los de FRAGUA TÉRMICA, que permiten el acomodo individual de los ladrillos durante el calentamiento, y los de FRAGUA EN FRÍO, que facilitan la expansión por bloques. REPSA fabrica morteros en forma seca, presentándolos en bolsas a prueba de humedad, listos para usarse con el solo agregado de agua limpia y fresca. También los fabrica en forma húmeda, presentándolos en baldes convenientemente sellados para su uso inmediato.